Cornelio Casablanca (1861-1945)

corneliocasablancaFinancista. Cornelio Casablanca nació en San Nicolás el 16 de septiembre de 1861. Era hijo de Juan Bautista Casablanca, francés y de Jesusa Liendo, argentina.
Hizo sus estudios en la escuela principal de Ramallo y los secundarios en el Colegio de los Padres Salesianos que acababa de establecerse en su ciudad natal.
Muy joven, ingreso a la Dirección de Rentas de la provincia de Buenos Aires, siendo designado en 1882, valuador en Bahía Blanca. En la misma ciudad paso a desempeñar un cargo en el Banco de la Provincia, institución que poco después lo ascendió a su casa de la capital federal.
Al producirse los sucesos políticos de 1890, figuró en las filas revolucionarias el 26 de julio de ese año, formando parte junto a Lisandro de la Torre, del núcleo de dignos ciudadanos que dio origen a la Unión Cívica.
Reorganizada financieramente la Nación, el señor Adolfo Bullrich, que presidía el directorio del Banco Nacional (que entraba en liquidación como consecuencia dela creación del Banco de la Nación Argentina), le confirió un cargo de dicha entidad oficial. Nombrado gerente de la sucursal de Rió Cuarto, actuó en ella Casablanca durante el año 1892, siendo trasladado a fines del mismo y en igual carácter ala sucursal de la ciudad de Salta. En el ejercicio de estas funciones permaneció hasta 1894 pasar seguir después desempeñándolas en Rosario.
Finalizada la liquidación del Banco Nacional, Don Augusto J. Coelho, que organizaba la sucursal en este centro del banco Español del Rió de la Plata, sobre la base del antiguo Banco de España, le confió la gerencia, cargo en el  que actuó Casablanca hasta el 24 de septiembre de 1911.
Durante su paso por la referida institución bancaria, ejerció nuestro biografiado durante dos periodos la presidencia de la Sociedad Rural Santafesina): fue de los fundadores de la Liga Argentina Contra la Tuberculosis en rosario, organismo que lo ha recordado  al dar su nombre al Dispensario Nº 2. También tuvo activa participación en las gestiones pro-puerto de Rosario, presidiendo el gran banquete que se ofreció a Gregorio Machain y Ciro Echesortu con motivo del éxito de sus gestiones.
Ante  la próxima celebración del centenario de la Revolución de Mayo, lanzo en el mes de abril de 1910 la idea de fundar un gran hospital, por suscripción publica, agregando a esta oportuna iniciativa de crear una Escuela Libre de Medicina. Esta última parte de su proyecto surgió de conversaciones mantenidas con Lisandro de la Torre y enrique Corbellini. La idea encontró de inmediato el mejor auspicio entre las personas mas calificadas de la urbe, convocándose a principio de Mayo a una asamblea que tuvo lugar en los salones del club Social. La primera suscripción alcanzo a la cantidad de 700.000 pesos monedas nacional. Al colocarse la piedra fundamental, la víspera de la fecha magna, dicha suscripción excedía de un millón de pesos, a lo que se agregaron el terreno, donado pos la Municipalidad y los aportes de los gobiernos de la Nación y de la Provincia.
Desde que se fundo la Liga del sur, no oculto Casablanca sus simpatías por la nueva agrupación, absteniéndose de toda participación activa por el cargo que ocupaba; pero al ofrecérsele en 1911 la candidatura a la vicegobernación, renuncio aquellas funciones integrando a la primera formula que encabezo el Dr. Lisandro de la Torre. En abril del año siguiente, integro la lista de candidatos a diputados de la Liga del Sur.
En 1913, se reintegro Casablanca al personal del Banco Español como adscrito a la gerencia de su casa central en Buenos Aires. Antes de este hecho fue presidente del Primer Congreso Nacional de Comercio, reunido en rosario el 11 de octubre de 1911.
En 1914 el Banco Español del Rió de La Plata lo designo superintendente general de sus sucursales en Europa, con asiento de Paris, sede que después y a consecuencia del estallido de la primera guerra mundial, fue trasladada a Madrid. Dirigió aquella sucursal durante el período de la contienda, retirándose a la terminación de esta.
En 1920 se le ofreció a Casablanca la administración de los bines de la sucesión de don Bartolomé Devoto, cargo que desempeño durante 22 años, en que se le acordó una honrosa jubilación.
Murió en Buenos Aires el 11 de abril de 1945.

 

Cornelio Casablanca por Edgardo Amaral

Cuando una vida ha sido llevada dignamente se siembran afectos que son inmarcesibles. he ahí explicado e por qué de este cálido y expresivo homenaje.

 Con el andar del tiempo conocí personalmente a Don Cornelio Casablanca, y a poco de tratarlo me sentí su amigo. Viéndolo de cerca con alguna frecuencia, bien en casa del Dr. De la Torre, o en la del inolvidable amigo Dr. Felipe Arana, aquel digno magistrado que hacia honor al país, pude aquilatar sus condiciones y llegar a sentir por él un gran aprecio y un gran respeto, ese respeto que inspiran los hombres rectos

En Alguna ocasión acudí a su consejo frente a problemas de solución no fácil, de esos que nos depara a veces la lucha diaria. Era de ver con que buen sentido y con que criterio humano e inteligente a la vez encaraba esa clase de asuntos; y el espíritu de tolerancia que tenía para las debilidades de los hombres, y el con que miraba las ruidosas pequeñeces del mundo, cuyas frivolidades tanto preocupan a los insignificantes. Es que el Sr. Casablanca prefería el honor a los honores.

Otro de los que destacaban su personalidad era su consecuencia, rasgo que podría servir de modelo y de ejemplo. Mantuvo sus ideales a despecho de sus conveniencias. Así, fué demócrata progresista desde los comienzos del partido, y en él perrnaneció invariablemente hasta su muerte; tratándose de servirlo fué incapaz de egoísmos y de tibiezas. Estuvo de pie al primer llamado en las buenas como en las malas horas, siempre con el mismo entusiasmo y con el mismo fervor.Ocupó cargos de elevada categoría y responsabilidad en los ambientes bancarios, pero de ellos salió con menos de lo que había ganado legítimamente. Esto que pareciera  obligación sobreentendida, en ciertos tiempos merece el elogio subrayado, sobre todo si vemos que abunda la gente que está lejos de sentirse dispuesta a perderlo todo en defensa de una causa noble. Aquel hecho, que, habla elocuentemente de la honradez del Sr. Casablanca, y explica que fuera puesto en sus manos el cuidado de valiosos intereses.

Ya que he aludido en consecuencia del Sr. Casablanca para con el partido, permítame recordar un telegrama que, febrero de 1924, dirigiera presidente de la Junta Departamental de Rosario, Don Fernando Pessan, a raíz de la derrota que sufriera la fórmula que encabezaba cl Dr. Luciano Molinas y completaba el nombrado señor Pessan. Sus palabras dan una idea del perfecto estoicismo con que soportaba los reveses partidarios; helos aquí. “Todo fué inútil pero no hay noble esfuerzo perdido y menos el extraordinario y  ejemplar que han realizado ustedes ante la expectativa y con el aplauso del país entero, exteriorizado por sus  órganos más representativos. Sirvanos de satisfacción el haber triunfado en los centros de mayor cultura. donde el crimen no puede mostrarse en toda su crudeza gaucha y regresiva”.

Que la noble trayectoria de don Cornelio Casablanca nos sirva de ejemplo para continuar sin desmayos y desviaciones el esfuerzo emprendido cuando unos pocos nos reuníamos en el viejo departamento de Esmeralda 22, y para que afrontemos con decisión la tarea que nos espera y sus riesgos. Y que su retrato junto con los de Lisandro de la Torre, Alejandro Carbó, Francisco E. Correa, Virgilio Tedín Uriburu, nos estimule con el recuerdo  de sus virtudes cívicas. Es posible que si a su acerado espíritu le fuera dado presenciarlo, flaquearía por primera vez su flaqueza.




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